Utopía en Milpa Alta: la periferia aún espera su Cablebús
Por JP Ojeda
La Utopía en Milpa Alta abrió sus puertas este domingo 11 de octubre en San Antonio Tecómitl, y con ella el gobierno capitalino puso sobre la mesa su apuesta más clara para la periferia: llevar a los pueblos del sur los servicios que antes obligaban a cruzar media ciudad. Según la Jefatura de Gobierno, la Utopía Temictli Tecómitl costó 190 millones de pesos y ocupa más de 23 mil metros cuadrados. Es una obra grande para una alcaldía que, como reconoció su propio alcalde, durante años recibió menos inversión en infraestructura de este tipo.
La tesis de este análisis es que la Utopía resuelve una parte del problema de Milpa Alta, pero no la más cara en tiempo de vida. Acercar una alberca, un mastógrafo o una estancia infantil reduce viajes; sin embargo, la mayoría de los traslados largos de esta zona son al trabajo y a la escuela, y esos no se mudan a Tecómitl. Por eso la prueba real del proyecto de periferias no está en el edificio que se inauguró hoy, sino en la Línea 6 del Cablebús, que la jefa de Gobierno volvió a mencionar en el mismo acto y que todavía tiene tramos sin consulta concluida.
Lo que la Utopía en Milpa Alta sí resuelve
Lo confirmado es amplio. De acuerdo con lo expuesto en la inauguración y reportado por La Crónica de Hoy, el complejo tiene consultorios, atención dental y psicológica, laboratorio clínico gratuito y un mastógrafo que empezó a funcionar el mismo día. Hasta ahora, las mujeres de Milpa Alta dependían de unidades móviles que llegaban de manera ocasional. También hay una estancia infantil para niñas y niños de 45 días a seis años, con horario de 6:30 de la mañana a 6:00 de la tarde, una casa de día para personas mayores, una alberca semiolímpica, canchas, un temazcal, un auditorio para cerca de 500 personas y una ferroteca para productores de la zona de conservación.
Ese paquete atiende algo que suele quedar fuera de las cifras de movilidad: los viajes de cuidado. Llevar a un hijo a la guardería, acompañar a una persona mayor a consulta o ir a un estudio de laboratorio son traslados que, en la periferia, pueden consumir mañanas enteras. Si esos servicios están a unas cuadras, el ahorro de tiempo recae sobre todo en las mujeres, que son quienes más cargan con esas tareas. La propia Brugada lo planteó así durante el acto. Metrópoli 360 ya había documentado cómo otras comunidades del poniente aprobaron una Utopía en San Bartolo Ameyalco, lo que confirma que el modelo se está replicando en los bordes de la ciudad.
Hay otro dato que vale subrayar. El alcalde Octavio Rivero Villaseñor informó que en la asamblea comunitaria 99 por ciento de los participantes votó a favor de la obra, después de que algunas ligas deportivas temieran perder sus canchas. Que el predio fuera un deportivo y siga teniendo canchas indica que hubo negociación y no solo imposición, algo que en territorio de pueblos originarios no es un detalle menor.
El Cablebús Línea 6, la pieza que define el alcance
El cálculo que hizo la propia jefa de Gobierno meses atrás explica por qué el transporte pesa más. Cuando anunció la consulta en Tecómitl, Brugada preguntó cuánto tiempo destinan sus habitantes para salir del pueblo y respondió que dos o tres horas de ida y de regreso: la mitad del día. En agosto, según Proceso, estimó que la Línea 6 reduciría hasta 60 por ciento esos tiempos, de entre 90 minutos y dos horas a entre 35 y 40 minutos. Hoy, de acuerdo con La Crónica, repitió que el Cablebús de Tecómitl al Metro Tláhuac recortará los traslados aproximadamente a la mitad.
Lo confirmado sobre la obra es esto. La Línea 6 está en construcción. El gobierno la presentó con siete estaciones y alrededor de 12 kilómetros entre Villa Milpa Alta y el Metro Tláhuac, lo que la convertiría en la más larga del sistema, por encima de los 10.6 kilómetros de la Línea 2 de Iztapalapa. La estación de Tecómitl ya está en obra desde que concluyó su consulta, según El Universal, y a finales de septiembre la Secretaría de Obras reportó 30 por ciento de avance en la conexión de la estación Tláhuac con la Línea 12 del Metro. La previsión oficial difundida entonces es que la Línea 6 empiece a operar en 2028.
Las cifras de beneficiarios, en cambio, no coinciden entre documentos. El boletín de presentación habló de cerca de 90 mil usuarios, mientras que otros reportes de agosto mencionaron más de 186 mil habitantes en 26 colonias y pueblos. La diferencia puede deberse a que una cifra cuenta usuarios del servicio y otra a la población de la zona, pero el gobierno no ha publicado una explicación única. Para medir resultados en 2028 hará falta una línea base clara.
Lo pendiente: consultas, caminos, agua y dinero
La parte que falta es la que conecta a Milpa Alta más allá de Tecómitl. Las estaciones de San Francisco Tecoxpa y Villa Milpa Alta todavía no inician construcción porque sus consultas con las comunidades no han concluido. La secretaria de Pueblos y Barrios Originarios, Nelly Juárez, explicó a El Universal que en Tecoxpa la consulta quedó inconclusa después de que personas ajenas al pueblo acudieran a una asamblea. El alcalde estimó que esas obras podrían arrancar a finales de 2026 o inicios de 2027. Mientras eso no ocurra, la línea llegará a Tecómitl, pero no a la cabecera de la alcaldía.
El segundo pendiente es inmediato y más modesto. Brugada anunció que en aproximadamente 15 días empezará la pavimentación de las carreteras que unen a los pueblos de Milpa Alta. Es una promesa con fecha, y por eso mismo verificable: si a finales de octubre no hay maquinaria en esos caminos, el compromiso habrá fallado en su primera prueba. Para los pueblos que no tendrán estación, esas carreteras seguirán siendo la única vía hacia el Metro.
El tercero es el agua. En la misma inauguración, la jefa de Gobierno reconoció que entre los temas por atender están los problemas de agua y drenaje, según lo que expresen los propios pueblos. La semana pasada el suroriente lo recordó con crudeza, cuando Tláhuac enfrentó fuertes inundaciones tras una lluvia torrencial. Un Cablebús que llega a una estación de Metro rodeada de calles anegadas no termina de resolver el traslado.
El cuarto es el financiamiento. La construcción de las nuevas líneas depende de recursos que el gobierno capitalino planea cubrir en parte con endeudamiento, como explicamos al revisar cómo planea la CDMX financiar el Cablebús, el agua y la electromovilidad. Ese dinero se discutirá de nuevo en el paquete económico de 2027, y ahí se verá si la periferia mantiene su lugar en las prioridades del presupuesto.
La medida del éxito
Sería injusto restarle valor a lo que se inauguró hoy. Un laboratorio gratuito, una guardería con dos comidas y un mastógrafo fijo cambian la vida diaria de miles de familias en una alcaldía rural. Pero el discurso del propio gobierno puso la vara más alta: que las periferias tengan la misma calidad de infraestructura que el resto de la capital. Esa igualdad no se mide en metros cuadrados de equipamiento, sino en las horas que una persona de Tecómitl o de Villa Milpa Alta tarda en llegar a su empleo.
Por ahora, lo confirmado es que la Utopía funciona, que la estación de Tecómitl está en obra y que hay una fecha de arranque para pavimentar caminos. Lo pendiente es lo que decidirá el balance: las consultas de Tecoxpa y Villa Milpa Alta, la entrega de la Línea 6 en 2028, las obras de agua y drenaje y el presupuesto que las sostenga. Metrópoli 360 dará seguimiento a cada uno de esos compromisos.