Celulares fuera del aula: Sheinbaum inicia jornada de lectura en CDMX
Por JP Ojeda
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo cerró este martes 3 de noviembre la primera mañanera tras el puente de Día de Muertos con un anuncio que toca directamente a miles de familias capitalinas: desde hoy arranca una jornada de lecturas en las escuelas de educación básica, el mismo día en que entra en vigor la restricción del uso de teléfonos celulares en primarias y secundarias de todo el país. La mandataria informó que, al terminar la conferencia, acudiría a una secundaria de la Ciudad de México para leer con las y los estudiantes y dar el banderazo a esa jornada.
De acuerdo con las coberturas de El Universal y El Economista, Sheinbaum explicó que la decisión de que en primaria y secundaria “no debe usarse el celular” se tomó por consenso de las y los gobernadores y de los secretarios de Educación de los estados, y que el uso de los aparatos queda, en todo caso, a discreción de las maestras y los maestros. Añadió que, junto con la lectura, se impulsará la promoción de los juegos mexicanos, para que niñas, niños y adolescentes encuentren otras formas de recreación lejos de la pantalla.
La visita no fue pública. Según El Universal y La Jornada, la presidenta descartó invitar a los medios de comunicación y no informó en qué plantel estaría, para proteger el espacio y la identidad de las y los alumnos, menores de edad. Por esa razón, de acuerdo con El Economista, la conferencia terminó a las 9:00 horas en punto, tras una sesión que abrió con los avances del IMSS y el ISSSTE.
Qué cambia desde hoy en las escuelas de la capital
La regla que estrena hoy la Ciudad de México proviene del Acuerdo 09/09/26 de la Secretaría de Educación Pública, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 22 de septiembre y vigente a partir de este 3 de noviembre en escuelas públicas y particulares. En educación inicial, preescolar, primaria y secundaria, los teléfonos, relojes inteligentes y demás dispositivos personales quedan restringidos durante toda la jornada escolar, tanto en el salón como en el recreo, según precisó el titular de la SEP, Mario Delgado Carrillo. Como detalló Metrópoli 360, lo que cambia con los celulares en la escuela desde el 3 de noviembre incluye excepciones por escrito: actividades educativas programadas por las y los docentes, emergencias personales, discapacidad, accesibilidad, inclusión y necesidades de salud.
En la capital el tema tiene una particularidad. A diferencia del resto del país, la educación básica pública no depende del gobierno local, sino de la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México (AEFCM), que incorporó la disposición a su Guía Operativa para las escuelas públicas, actualizada al 25 de septiembre de 2026. Ese documento, en su apartado sobre el uso responsable y seguro de las tecnologías, establece que en educación básica las y los alumnos no utilizarán celulares ni dispositivos personales durante toda la jornada y encarga a cada dirección escolar un proceso de asambleas con madres, padres y personas tutoras para informar y aterrizar los acuerdos de uso en cada plantel.
La escala del cambio es nacional. La Jornada reportó que la restricción alcanza a las 260 mil escuelas de educación básica del país y que, a través de sus redes sociales, la SEP invitó al personal docente a llenar los recreos con juegos de mesa, lectura y actividades deportivas.
Lo que la Ciudad de México ofreció sumar
Aunque lo que ocurre en el aula se define desde la federación, el Gobierno capitalino trazó su propia ruta: el 24 de agosto, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, presentó el llamado Pacto Digital CDMX y sostuvo que la ciudad estaba lista para acompañar la regulación. Con datos del INEGI, expuso que casi 85 por ciento de las niñas y los niños de 6 a 14 años en la capital usa internet al menos tres horas al día, y entre las y los adolescentes de 12 a 17 años la proporción llega a 98 por ciento, con más de cinco horas diarias de conexión.
Entre las propuestas de Brugada figuran colocar en las aulas casilleros o caballetes para resguardar los teléfonos durante la clase y el recreo, fabricados por personas privadas de la libertad del Reclusorio Preventivo Varonil Sur, aunque su uso quedó sujeto a lo que decidan las autoridades educativas. También anunció una iniciativa de Ley de Derechos Digitales de las Infancias y Adolescencias, con una carta de principios sobre privacidad, protección de datos, funcionamiento de algoritmos y vías de denuncia contra la violencia digital, además de decálogos de uso responsable y un diálogo participativo en escuelas a partir del 17 de septiembre.
La apuesta local incluye ampliar programas que ya operan en planteles públicos. Uno de ellos es Aula Mixtli Digital, que entrega pantallas, computadoras y kits de robótica a escuelas y capacita a docentes; Metrópoli 360 documentó cómo las Aulas Mixtli buscan cambiar el uso de la tecnología en escuelas públicas de Iztapalapa. Otro es la estrategia Educación Utopía, que ofrece talleres sabatinos en coordinación con la AEFCM, y uno más, «Reconectados con el Corazón», del Instituto para la Atención a la Salud Mental y las Adicciones, que según el Gobierno capitalino ha impartido 130 talleres a los que asistieron casi 5 mil personas.
El componente emocional no es menor. En la misma presentación, la jefa de Gobierno expuso que 134 mil jóvenes y adolescentes de 12 a 16 años en la ciudad reportaron haber sufrido algún tipo de ciberacoso, y vinculó el uso excesivo de pantallas con problemas de sueño, ansiedad y aislamiento. Esa preocupación se cruza con los programas de atención emocional para jóvenes que impulsa la CDMX.
Las dudas de las familias en el primer día
En las primarias y secundarias capitalinas, la entrada en vigor llega con preguntas prácticas. En un reportaje de N+, la Asociación Nacional de Padres de Familia advirtió que muchas escuelas no tienen dónde guardar decenas o cientos de teléfonos, pidió definir quién responde en caso de pérdida o daño y planteó que la medida debió aprobarse como ley y no solo como acuerdo secretarial. Una madre de familia consultada por ese medio respaldó limitar los aparatos para que los alumnos se concentren, pero planteó la necesidad de un procedimiento claro para emergencias.
Para esos casos, el decálogo que acompaña al acuerdo de la SEP sugiere que la niña o el niño acuda a sus maestras o maestros para que sean ellos quienes se comuniquen con la familia. Por eso, la recomendación práctica para los hogares de la capital es confirmar que la escuela tenga actualizados los teléfonos de casa y del trabajo, conocer el número del plantel y preguntar en la asamblea escolar si habrá un espacio de resguardo, en qué horario se devuelven los equipos y qué pasa si un alumno incumple la regla.
La jornada de lecturas también pone a prueba la infraestructura escolar. Las bibliotecas y los patios serán los espacios que tendrán que llenar el tiempo que antes ocupaban las pantallas, y en la capital hay planteles recién renovados con esos espacios, como los tres planteles reconstruidos en Iztapalapa con aulas, bibliotecas y espacios deportivos. Desde la mañanera, la presidenta añadió otras dos actividades: el 10 de noviembre recibirá en Palacio Nacional a jóvenes que han ganado concursos internacionales de matemáticas y ciencias para apoyarlos en nuevas competencias, y la SEP y la Conade preparan visitas de deportistas medallistas a escuelas públicas.
El primer día de la regla deja una señal clara: el Gobierno federal presenta la restricción no como castigo, sino como el inicio de una etapa con más lectura, juego y convivencia. Para las familias de la Ciudad de México, el reto inmediato está en la puerta de cada escuela, donde en las próximas semanas se verá si los acuerdos de resguardo, los protocolos de emergencia y las alternativas prometidas funcionan en la práctica.
Deja un comentario