Cuauhtémoc Cárdenas, el primer jefe de Gobierno que eligieron los capitalinos
Texto y foto: Bruno Cortés
La Ciudad de México despide a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien murió en la capital este 28 de octubre de 2026 a los 92 años, según informaron Excélsior, El Universal y AP. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó el fallecimiento, cuya causa no se ha dado a conocer. Para los capitalinos, su nombre está unido a una fecha: la primera vez que pudieron elegir a quien los gobernaría.
Durante décadas, el Distrito Federal fue administrado por regentes designados directamente por el presidente de la República. Los habitantes de la capital votaban por el presidente, pero no por su propio gobernante. Esa situación cambió con la reforma política que abrió la elección del jefe de Gobierno, y fue Cárdenas quien ganó la primera contienda.
Un capitalino de nacimiento
Cárdenas nació en la Ciudad de México el 1 de mayo de 1934, hijo del general Lázaro Cárdenas del Río, presidente entre 1934 y 1940, y de Amalia Solórzano Bravo. Estudió Ingeniería Civil en la UNAM y se especializó en planeación regional, campo en el que encabezó el Comité de Estudios de la Cuenca del Río Balsas y fundó la Sociedad Mexicana de Planificación.
El camino hacia la capital
Antes de llegar al gobierno capitalino recorrió un largo trayecto: fue senador por Michoacán y gobernador de ese estado de 1980 a 1986, ambos cargos por el PRI. En 1987 rompió con ese partido tras encabezar la Corriente Democrática con Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, y en 1988 compitió por la Presidencia con el Frente Democrático Nacional.
Aquella elección, marcada por la «caída del sistema» y el triunfo oficial de Carlos Salinas de Gortari, tuvo en la capital uno de sus escenarios más intensos de movilización. Del movimiento nació el PRD, formalizado en 1989, que Cárdenas presidió hasta 1993. En 1994 volvió a ser candidato presidencial sin lograr la victoria.
6 de julio de 1997: la votación que cambió la ciudad
Tras la reforma que permitió a los capitalinos elegir a su gobernante, Cárdenas ganó el 6 de julio de 1997 la primera elección para jefe de Gobierno del Distrito Federal. Fue, para muchos, la mayor victoria de su carrera, lograda entre dos derrotas presidenciales. Asumió el cargo en diciembre de ese año, poniendo fin a la era de los regentes.
La relevancia de ese triunfo fue doble. Por un lado, convirtió a Cárdenas en el primer jefe de Gobierno electo de la capital. Por otro, inauguró un largo ciclo de gobiernos de izquierda en la Ciudad de México, que se mantuvo durante las décadas siguientes y transformó el perfil político de la urbe.
Del gobierno local a la boleta presidencial
Electo en 1997, Cárdenas volvió a competir por la Presidencia en 2000 al frente de la Alianza por México, en los comicios que pusieron fin a más de siete décadas de gobiernos priistas con la victoria de Vicente Fox. Fue su tercera y última candidatura presidencial.
Una voz que no se apagó
Lejos de retirarse, siguió opinando sobre los grandes temas nacionales: soberanía energética, laicismo, política fiscal, seguridad y planeación del desarrollo. En marzo de 2026, Sheinbaum, también exjefa de Gobierno capitalina, anunció que Cárdenas había aceptado presidir de manera honoraria la Comisión Consultiva del Petróleo.
La ciudad que ayudó a construir
Tuvo tres hijos con Celeste Batel: Lázaro, Cuauhtémoc y Camila. Hoy, cuando votar por el gobierno de la ciudad parece algo natural, su nombre recuerda que ese derecho fue una conquista reciente. Su triunfo de 1997 forma parte de los cimientos de la vida democrática de la capital.
Aliados y adversarios coinciden en que su serenidad marcó la forma de hacer política en momentos de tensión. En la ciudad donde nació, gobernó y murió, su legado es inseparable de la historia democrática de los capitalinos.
Una ciudad que vota
La elección de 1997 transformó la relación entre los habitantes de la capital y su gobierno. Desde entonces, la rendición de cuentas de las autoridades locales pasó a depender directamente del voto ciudadano, y la competencia por la jefatura de Gobierno se volvió uno de los procesos más observados del país.
Ese cambio no fue solo administrativo: modificó la cultura política de la urbe. Los capitalinos comenzaron a evaluar a sus gobernantes con la misma exigencia con que juzgaban a los presidentes, y la ciudad se convirtió en un espacio de experimentación política y social. En esa historia, Cárdenas ocupa el primer capítulo.
Su muerte, ocurrida en la misma ciudad que lo vio nacer y que lo eligió, suma un significado especial para los capitalinos que aquel 6 de julio acudieron a las urnas por primera vez para decidir quién los gobernaría.
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