Synapsia 2026: la UNAM lleva ciencia y lucha libre al Centro Histórico
Por JP Ojeda
El Centro Histórico tendrá este fin de semana un laboratorio a cielo abierto. Synapsia 2026, el festival de ciencias, humanidades y artes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se realizará el viernes 9 y el sábado 10 de octubre, de 10:00 a 17:00 horas, en recintos del Barrio Universitario, con entrada libre y más de 500 actividades pensadas para públicos de todas las edades, de acuerdo con la información difundida por la universidad.
Es apenas la segunda edición de un formato que sustituyó a la Fiesta de las Ciencias y las Humanidades, el encuentro que durante 12 años se celebró en la explanada de Universum, el museo de ciencias de Ciudad Universitaria. El cambio de nombre vino con un cambio de domicilio: en lugar del sur de la ciudad, la divulgación científica se instala en los patios y calles donde la universidad tuvo durante décadas sus edificios fundacionales.
La organización está a cargo de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC), con la participación de Cultura UNAM, la Facultad de Derecho, la Coordinación de Humanidades, la Escuela Nacional Preparatoria y el Colegio de Ciencias y Humanidades. El modelo también busca sumar a otras instituciones, como el Instituto Politécnico Nacional, y a colectivos y creadores de contenido independientes.
Qué habrá en Synapsia 2026: conferencias, talleres, cine y planetario
El programa mezcla formatos. Habrá cinco conferencias, entre ellas las del arqueólogo Leonardo López Luján, quien hablará sobre el Templo Mayor; el divulgador Roberto Rojo y el neurofisiólogo Eduardo Calixto, conocido por su trabajo sobre el funcionamiento del cerebro. A eso se suman diez “Diálogos en resonancia”, conversaciones entre especialistas de disciplinas distintas alrededor de un mismo tema, como la pregunta de por qué a tantos mexicanos nos gusta la lucha libre.
El ring no está ahí de adorno. Milagros Várguez, directora general de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, explicó en entrevista con El Economista que la intención es hablar de la identidad de la lucha libre y de su arraigo sin dejar de hacer ciencia: contar el conocimiento de otra manera para que deje huella en quien asiste. Esa lógica atraviesa todo el festival, que apuesta por abordar un mismo fenómeno desde varias miradas a la vez.
Para quienes prefieren aprender con las manos, el programa contempla más de 30 talleres para experimentar con herramientas, materiales y fenómenos. También habrá 12 proyecciones y actividades cinematográficas sobre naturaleza, territorio y sociedad, con el Salón Cinematográfico Fósforo como una de sus salas, además de experiencias de planetario dedicadas a la astronomía, las culturas prehispánicas, la Tierra y el universo.
Entre los temas anunciados figuran biodiversidad, cambio climático, inteligencia artificial, física y salud, con actividades sobre microplásticos, demostraciones con vehículos espaciales, experimentos de química y dinámicas para entender la evolución. La música también tiene su espacio: la agrupación capitalina Triciclo Circus Band se presentará el viernes 9 a las 16:00 horas en la Carpa Cultural instalada en el corredor de la calle San Ildefonso.
Sedes y cómo recorrer el Barrio Universitario
Las actividades se reparten en edificios históricos a unas cuadras del Templo Mayor: el Colegio de San Ildefonso, la Antigua Escuela de Jurisprudencia, el Museo de las Constituciones, espacios de la Escuela Nacional Preparatoria, Casa Tlaxcala y el Patio UNAM, además del propio corredor de San Ildefonso. Es la misma zona que hoy articula el campus de la UNAM en el Centro Histórico, con una veintena de recintos de educación y cultura, un proyecto que busca devolverle vida académica al primer cuadro.
La recomendación práctica es planear la ruta antes de salir. Con más de 500 actividades en dos días es imposible verlo todo, y algunas tienen cupo limitado, según los organizadores. El programa completo, con horario y ubicación de cada actividad, se consulta en el sitio oficial del festival. Una estrategia razonable es elegir una conferencia o un diálogo como eje del día y llenar los huecos con talleres o funciones de planetario en sedes cercanas.
Conviene, además, llegar en transporte público y con tiempo. El primer cuadro suele concentrar marchas, plantones y cierres viales entre semana, así que el viernes vale la pena revisar el estado del Metro y de las calles antes de salir. El sábado, en cambio, puede ser la mejor jornada para ir con niñas y niños, porque el recorrido entre recintos es corto y permite alternar actividades dentro y fuera de los patios.
Por qué importa sacar la ciencia a la calle
Várguez planteó que el reto de la divulgación universitaria ya no puede medirse sólo con el número de asistentes, sino con lo que cambia en cada persona después de una actividad. También subrayó la necesidad de diseñar propuestas para públicos que suelen quedar fuera, como personas con discapacidad visual o auditiva, mujeres, niñas y personas adultas, y no únicamente para infancias y juventudes, que tradicionalmente concentran la oferta de divulgación.
Para una ciudad donde buena parte de la oferta científica se concentra en museos con boleto o en campus alejados del centro, un festival gratuito en plena zona patrimonial tiene valor propio: acerca la investigación a quien camina por el Centro sin haberlo planeado. Quien quiera continuar el plan durante la temporada puede revisar la agenda de ciencia y astronomía del Museo de Historia Natural, otra opción pensada para público general.
Lo que sigue es comprobar si la apuesta funciona: si el público se apropia del festival y si la UNAM consolida el corredor de San Ildefonso como un espacio permanente de encuentro entre la universidad y la ciudad. Por lo pronto, la cita es este viernes 9 y sábado 10 de octubre, de 10:00 a 17:00 horas, sin costo.